miércoles, 21 de diciembre de 2011

Especial, insólito... no, lo siguiente

Nos vestimos a modo de esquimales. Éramos todo forros polares, anorak, bufandas, guantes... teníamos una pinta de lo más estúpido... pero oye, todo el mundo iba igual. No sé qué es lo que pasaría  por su cabeza en esos momentos, pero por la mía nada coherente. Me invadían las ganas de salir y comenzar toda mi Odisea, dejar atrás a todo el mundo y ser yo quien pusiera un pie en el hielo. Sentir cómo el frío llega a mi pie a través de la bota. Todo me llamaba la atención desde la ventana, así que cuando salí era como una niña pequeña. Miraba a todas partes, todo era "especial", era como si nunca lo hubiese visto, como si la nieve fuese algo insólito... De repente no sentía las manos ni los labios... estaba congelada (el abrigo en el perchero, mi cabeza en cualquier parte; cómo no) Jack llegó con una manta y empecé a entrar el calor. Su cara delataba la risa que intentaba contener... no suelo tener despistes de tal importancia... pero aquella vez no era "yo".

- ¿Sabías que una persona no puede sobrevivir con estas temperaturas apenas unos días y tú te empeñas en llevar la contraria?- Me puse roja como un tomate
- Siempre he sido especial, así que por probar que no quede el desafiar a la naturaleza- Fue lo único medianamente coherente que fui capaz articular.

Entré otra vez en la base (improvisada vivienda que nos servía a modo de refugio-casa) y cogí mi abrigo. Otro más después de todos los que llevaba puesto. Todo estaba dispuesto: los perros en los trineos; los trineos cargados de provisiones, botiquín de primeros auxilios, cuerdas, mosquetones, etc; el guía preparado y Jack esperándome. "Solo quedo yo". Pensar en eso me hacía sentir importante. Como una estrella de cine ante la alfombra roja antes de salir de la limusina.... Era todo tan, tan...¿tan?...¿tan qué? No hay palabras que lo puedan expresar. Quiero gritarlo pero no sé cómo. Creo que mi cara sí lo daba a entender, la sonrisa de Jack fue en ese momento como el espejo de mi cara.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Hielo, cálido hielo

Como un susurro al oído, como una caricia del viento, como el lamento de que algo bueno se ha acabado me fui de casa a explorar mundo. Era una sensación extraña la de saber que cuentas con tu familia en este proyecto, pero agradable. Acabados los estudios, poder contemplar la posibilidad de un año sabático era mucho más apetitosa que pensar en tomarte la vida en serio y encerrarte en una oficina delimitada por repetir siempre lo mismo para desempeñar tu trabajo. Pensar en poder marcharme con Jack y viajar durante 365 me llenaba de alegría el corazón. Cuando empiezas a pensar en todo lo que puedes hacer con tu vida parece que el mundo se te hace más grande de lo que te habías imaginado. Lo ves como un imposible; no vas a poder con todo lo que tienes planeado, siempre hay una última cosa que no vas a poder intentar, algo se te resbalará de entre las manos... Pero alejada de malos y negativos pensamientos, volví a la taza de café caliente que tenía. 
El invierno era más duro de lo que había pensado, pero a esas alturas del año ya no me podía echar atrás. Así que simple y llanamente  me concentré el poder atrapar todo el calor que desprendía mi desayuno. Una ráfaga de helado viento me sacudió y volvió a destemplarme. Justo cuando iba a refunfuñar y a echarle la bronca al causante me di cuenta de quién era, por lo que no me salieron las palabras tan enfadadas como me hubiera gustado. Jack ni se percató de que yo estaba en la mesa así que cuando empecé a hablarle su cara fue todo un poema, pasando desde la tranquilidad al "pánico" y viceversa. Recuperándose todavía del susto consiguió decir: 

- Prepárate, hoy comienza la aventura de verdad

Eso solo podía significar una cosa: El estrecho de Bering ya se ha congelado del todo

domingo, 4 de diciembre de 2011

Lágrimas y final

Hace dos años, ya en vacaciones, estaba charlando con unos amigos cerca del muro que separa el río de la casa de mis abuelos cuando un chico nuevo apareció de pronto; se llamaba Paul. Tenía un aire misterioso, siempre callado y observando a su alrededor, siendo singularmente él. Tenía el pelo moreno y le tapaban unos preciosos ojos azules oscuros como la noche. Era bastante extraño que estuviese con más gente que no fuese consigo mismo. 
La gente se empezó a ir hacia sus casas con diferentes excusas, hasta que nos quedamos los dos solos. Yo sentada en el respaldo de un banco, él de pie. Yo con un vestido y unos zapatos negros... Alguien me llamó desde la otra parte del río así que tuve que irme. Me levanté, caminé, y después de pensarlo unos segundos me giré hacia el muro; ya no había nadie.

Empecé a enfocar la vista en una persona que estaba sola en el parque que se veía desde la ventana del salón. No se le distinguían las facciones, pero se podía apreciar que estaba con la cabeza mirando al suelo. Se puso justo en el centro del parque y empezó a subir la mirada. De repente, en medio de la noche brillaron dos preciosos ojos medio escondidos y se pararon justo a la altura de mi ventana. Sentí como se me aceleraba el corazón y se me congelaba la sangre en las venas mismas. Sentí el impulso de bajar corriendo al parque. Abrí la puerta, bajé las escaleras corriendo(casi me caigo), salí del portal y llegué. Allí estaba, en medio de la pequeña plaza mirando todavía a esa ventana. No me atrevía a adelantarme, no quería moverme por si volvía a despertar. Simplemente esperé a que él se girase, pero no lo hizo así que poco a poco me fui acercando hasta quedar rozando su espalda.
Cuando ya respiraba en su nuca, fue cuando se dio la vuelta y me miro. Era él, ÉL y ahora lo era de verdad. Un subidón de adrenalina empezó a sacudir todo mi cuerpo. Nos encontrábamos frente a frente, mirándonos a los ojos, reviviendo sentimientos, en un silencio que interrumpió para decirme: 
-Hoy quiero que sueñes. Que sueñes lo que quieras, lo que más desees, lo que más feliz te haga, lo que llene el vacío de tus penas en cualquier momento.
- Hoy he tenido un sueño- le contesté- Soñé que volvías a estar a mi lado, que volvía a mirar esos océanos que te permiten ver, que volvía a sentirte cerca... fue entonces cuando desperté.

Todo de golpe

Me desperté en la noche oscura tal y como había quedado al irme a dormir. Estaba destapada y temblando no se muy bien si de miedo o de frío, tenía los labios morados y casi no los sentía, no podía articular las manos... Abrí los ojos, casi sacándolos de su órbita, y abiertos, muy muy bien abiertos, me di cuenta.
Rápidamente y sin pensar me incorporé. Recorrí una y otra y otra vez el espacio en el que me encontraba, delimitado, familiar, caliente... Todo había pasado, nada era desconocido para mí. La ropa seguía tirada en la silla, la mesa estaba llena de libros, el armario colocado excepto las chaquetas... Todo era justo con antes de ir a acostarme. Respiré. Me sentía aliviada de saber que todo había sido un mal sueño, un producto de mi imaginación, sin embargo, un hueco en lo más profundo de mi corazón si iba haciendo cada vez mayor. Me hacía ver en cada rincón esos ojos azules que una vez me miraron. Esa silueta recortada en lo más oscuro de las sombras reaparecía apuñalándome. Se burlaba de no haber existido, de ser un ideal inexistente.
Salí de mi habitación y me dirigí al salón. Desde que era pequeña ha sido mi refugio en las noches oscuras y frías, o en aquellos momentos que necesitaba estar sola conmigo misma. Me senté en el sofá, mirando hacia la ventana, sin ver nada y con la mirada perdida en algún punto indefinido de la calle. Me senté a pensar en todo lo vivido a lo largo de aquel tiempo, que en realidad no había sido más de dos o tres horas. El miedo, el frío, la sensación de  conocer ese sitio, la niebla, el muro, la impotencia... ¡ EL MURO!  ¡¿Cómo no me había dado cuenta antes?! "¡Ha estado todo este tiempo delante de mi la respuesta y no la he visto!" Todo me vino de golpe, se confundió unos segundos y al ordenarse recobró el sentido de nuevo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Efímero...

Me desperté. Estaba echada al pie del muro, casi sin fuerzas, y no recordaba nada de lo ocurrido. Me incorporé todo lo que pude y miré a mi alrededor. La niebla, el suelo, la enorme roca de detrás y él...¿y él? ¿Dónde  estaba él? Lo único agradable que podía encontrar y que había encontrado ya no estaba. Al darme cuenta me sentí como si un camión me hubiera pasado por encima, así que dejé pasar el tiempo. Otra vez la misma situación. La desesperación era tal que no reaccioné en horas incluso. Era una simple persona sentada en el suelo y recostada en una pared, vestida entera de negro...¿De negro? ¿Vestido, medias y zapatos negros? Hasta ahora nunca me había fijado en qué ropa llevaba. Me quedaba bastante bien, la verdad, pero tampoco le di más importancia.
Si el pensar, el intentar averiguar, el querer saber por qué me quitaba fuerzas poco a poco, no iba a luchar ya contra ello. Hubiera sido mejor desestir desde el principio y ahorrarme el sufrimiento, pero antes de aprender hay que cometer el error. Me empezó a doler la espalda por la postura tan rara en la que me había quedado, así que eche a andar (otra vez) para despejarme un poco. Un pie, luego el otro, el primer pie, despúes el otro...etc empezaba a estar harta desiempre lo mismo, siempre esperanza y derepente sufrimiento...siempre siempre  siempre ! ! !

jueves, 3 de noviembre de 2011

Tu nombre, es lo único que necesito...

Una vuelta, dos, tres...cien...tropecientas, ya no las podía ni contar. Tanto a la derecha como a la izquierda no paraba de girar a mi alrededor y lo pero de todo era que no había palabras. Me sentía como un experimento que tomó otro rumbo al deseado. Él era el experto evaluando los resultados, yo la nueva invención y el silencio el asesino de toda tranquilidad. No sabía si podía hablar, ni sabía si podía mirarle casi ni respiraba para no molestarle... ¡me sentía tan extraña! -"Puedes respirar, que yo sepa es imprescindible para vivir." -dijo. Me hizo gracia, se había dado cuenta sin mirarme siquiera y sonreí. En todo el tiempo que llevaba en aquel "mundo" era la primera vez que tenía razones para ser feliz (por poco o mucho tiempo que fuese) La tortura de aquel lugar era algo más ameno en aquellos instantes.
Subí la cabeza para mirarle cara a cara, mientras él seguía dando vueltas alrededor de mí, y buscando esos luceros que me llenaban de esperanza, aunque me moría de nervios sin razón aparente. Tenia que preguntarle así que respiré, tomé aliento (más de dos veces) y dejé salir todo lo que llevaba dentro.

 - No sé si te molesto ya que se te ve tan concentrado, pero...

No me dejó terminar la frase porque lo hizo él por mi

 -... pero me agradecerías que te contestase a todas esas preguntas que te rondan por la cabeza. No sabes qué es lo que haces aquí. No sabes qué significa el muro que te consumía, etc.

No era exactamente lo que me esperaba como respuesta pero, sin embargo, era exactamente lo que iba a decir. Así que viendo lo ocurrido simplemente me callé. Empezaba a sentí que todo en lo que pensaba él lo iba a saber, por lo que decidí pensar en tonterías como 1+1=2 o cosas por el estilo, no sin sentirme como una tonta. Fue entonces cuando se me ocurrió la pregunta más simple hasta el momento; ¿cómo se llama? A lo que su voz contestó apaciblemente: - Eso todavía no te lo puedo decir.

sábado, 29 de octubre de 2011

¿Yo...?

Azules...eran tan azules...un azul cristalino que iluminaba toda la oscuridad de aquel lugar. Me miraban apaciblemente y calmaban, a su vez, toda la tormenta que tenía en mi interior. Parecían intentar salir de esas tinieblas y mostrar consigo el rostro que los portaba, pero este se resistía a dejarse ver. Ya no había llanto, solo lágrimas que recorrían mis mejillas desde unos marrones ojos y pronto las pocas lágrimas que persistían en rodar por mi cara, cayeron en el olvido dando  paso desde la tormenta a la curiosidad. 
Sin decir nada esos ojos transmitían esa seguridad que poco a poco el muro me había arrebatado, por lo que inevitablemente sentía el tener que preguntarles todas mis dudas, totalmente convencida de que sabrían las respuestas. Sin pensarlo dos veces me levanté del "suelo" inexistente, enjugué mis lágrimas y me coloqué enfrente de la oscura silueta que se intuía alrededor de aquellos zafiros resplandecientes. Los miré durante un largo rato, en silencio, pensativa, algo dudosa de preguntar nada... pero al fin me decidí.

- No sé quién eres, no sé si eres real o eres como este"mundo" (si esque lo puedo llamar así), no sé si te tendría que conocer, no sé nada. Simplemente sé que tengo demasiadas preguntas sin respuestas, así que ¿me podrías ayudar?

No obtuve respuesta. Era como si se lo estuviera pensando o intentando decidir si aceptar o no, por lo que simplemente esperé. Un tanto después yo ya daba toda contestación por perdida cuando de pronto aquellos preciosos ojos desaparecieron. Me quedé...¿confundida?...¿sorprendida?... ni idea, simple y llanamente no se ajustaba a lo preestablecido en mi mente como reacción coherente. Y sin ton ni son alguien respiraba en mi nuca. Oía su respiración tan cerca que no sabía si era la suya o la mía. La oía como si estuviese respirando al lado de mi oído. Su pulso era lento y acompasado, todo lo contrario al mío; tan acelerado como me podia permitir. Transmitía un frío sobrecogedor, pero cálido a su manera. Dudé en si girar para ver a aquella persona que se erguía plácida y confiadamente a mis espaldas cuando...

- Sé quién eres, sé qué es lo que quieres, sé tus preocupaciones y tus sin vivir y sé las respuestas de las preguntas que pasan por tu mente y de todas aquellas dudas que te desconciertan y te consumen. Únicamente se me escapa el dato del por qué tu.

¿Por qué yo? ¿Qué querría decir con eso? ¿Cómo es que me conoce? ¿Por qué darme más dudas? No era capaz a reaccionar.  Más preguntas azotaban mi razón, me volvían a llevar a la tempestad desaparecida, me arrastraban consigo al desorden y al desastre. Sin embargo no me alteraron. Había un no sé qué en ellas que me mantenía serena y razonablemente tranquila.

miércoles, 26 de octubre de 2011

¡No puedo más...

Un día de esos en los que estas desolada. Un día de esos en los que te apetece no seguir llamándote ser vivo. Un día de esos en los que acabaste con lo más preciado del mundo para ti. Un día de esos en los que ni la sonrisa más profunda y sincera puede salvarte de las garras de la tristeza.
Había comenzado la mañana y me disponía a clase, como todos los días. Empezaba de nuevo la jornada escolar, pero "como siempre" era casi invisible para el resto de las personas. Las clases pasaban sin remedio pero a su vez me alegraba de ello, porque pronto podría llegar a casa y encerrarme en mi habitación.Olvidarme de todo, seguir aguantando el peso de la vida un día más, pero, pero... ¡¿QUÉ!?
Todo el paisaje que había, todo lo que había sido igual hasta ahora, el muro, d..don..¿Dónde está? Solo se ve... solo hay...  nada  es todo nego y vacío, si ni hay suelo o algo por el estilo... Sin embargo, eso que siento, esa soledad, ese falso recuerdo ¿qué son?¿por qué los tengo? Solo tenía parte de la respuesta a mi "estancia" en este lugar; el muro, pero nada más. ¡¡Ah!! Era demasiasdo... desconcertante... cansino el no eltender... ¡Es que no m encaja en la cabeza nada de lo ocurrido! (y seguramente nada de lo que vaya a pasar) Me eche a llorar, todo me sobrepasaba,era como dar vueltas y vueltas sin una salida. ¡NO puedo más, NO puedo más! Era lo único que se me pasaba por la cabeza...hasta que esa sensacion que producía en mi "estar observada"
se presentó en forma de unos preciosos ojos

domingo, 16 de octubre de 2011

Capítulo 4

A pesar de su corta edad, 20 años, Otnel es mucho más inteligente que algunas de las personas más longevas y sabias. Siempre ha tenido por hogar su laboratorio y casi nunca ha salido de él desde que se le comunicó su  tarea, pero al contrario de todos aquellos prototipos que tenemos en mente sobre sobre los "cerebritos" es una persona muy amable. Tiene una especial afinidad por pasárselo bien casi todo el tiempo, como es de esperar en alguien de su edad... Pero como enemigo de su personalidad su trabajo no le deja disfrutar de la vida tanto como él hubiera querido. Aún así sigue siendo feliz trabajando en algo que tanto le gusta,  contribuyendo a salvarnos la vida. Su laboratorio forma parte de Nébula, esta nave. Se trata de una estancia bastante curiosa, la verdad. Consta de tres plantas circulares, abiertas en el centro para dejar hueco a toda la maquinaria del rellano. En el primer piso se encuentran todos los ordenadores, en una mitad, y en la otra la biblioteca de datos, que no son pocos... En el segundo piso se encuentra la parte de la vivienda dedicada a las visitas, compuesta de un amplio salón, una salita, un pequeño despacho, habitaciones de invitados... La tercera planta es la vivienda en sí, no la conozco muy bien ya que solo estuve dentro en contadas ocasiones. Es como las viviendas normales, en el salón están la televisión y el mueble-bar; la cocina es de un tamaño considerable, espaciosa y de un estilo propio de los años 2015 y 2020. Para ser exactos era una réplica moderna de aquellos años. Por lo demás supongo que es del estilo propio de Otnel; antigüo-moderno.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Y...¿¿ahora??

El mundo pareció detenerse, solo unos instantes o solo unas horas.... quien sabe. Todo resultaba ser tan imposible como volver a acciones pasadas, pero viendo lo ya vivido, nada era como debería ser. No era blanco o negro, no eran colores, no era verdad o mentira, no era real o imaginario.... simplemente era. Cansada de pelear contra viento y marea en una batalla perdida, decidí dejar de buscar el sentido común inexistente de mis emociones y de todo aquello. Simplemente me dejé llevar.
Olvidando lo que a mis espaldas se alzaba empecé a andar sin rumbo fijo. Lo único que hacía conscientemente era poner un pie delante de otro y avanzar monótonamente. Unas veces lo hacía en línea recta, otras giraba ligeramente hacia la derecha o hacia la izquierda... no sé muy bien... ¿Cómo sabes que lo que tu crees que es la derecha lo es, si aquello era el mundo del revés? Y viceversa... Sin fuerzas para seguir dejé de hacerme preguntas.
El paisaje no cambiaba, había sido siempre el mismo desde que tenía conciencia de haber llegado, así que para qué ser diferente ¿no? Sin embargo lo que sí era diferente era el ambiente. Tenía la sensación de ser observada por algo o alguien pero no veía nada...Todo borroso por la niebla y todo igual; era desconcertante.
Después de andar un rato, un largo rato, me dio por mirar detrás para ver lo lejos que había dejado ya el muro. Pero para mi sorpresa y terror estaba igual de cerca que antes de empezara andar. Y como si eso fuese poco seguía notando esos ojos desde el vacío en el que estuviesen.
Esa enorme muralla me llamaba. Era lo que me retenía aquí, seguro. Pero... ¿entonces?

domingo, 9 de octubre de 2011

No sé por qué...

Todo era confuso y borroso. No sabía cómo reaccionar o qué pensar. Era demasiado extraño como para darme cuenta de nada y a su vez me resultaba tan familiar... De repente dudas e imágenes o recuerdos se mezclaban en mi memoria y aturdían aún más mi mente haciéndome vacilar en varias ocasiones. Momentos después, tras un "período" de tranquilización, empecé a mirar a mi alrededor buscando el por qué de aquella nostalgia que me invadía. lo más chocante se podría decir que, por mucho que mirase, no se veía nada. A la derecha suelo interminable y niebla, a la izquierda suelo interminable y niebla, delante suelo interminable y niebla... pero detrás... Detrás había un inmenso muro de fría piedra. Su ancho y su alto se perdían de vista al mezclarse con el resto del paisaje. Temerosa de lo que pudiera pasar acerque una mano y toqué la barrera inerte que se encontraba a mi espalda. Frío... era lo único que podía sentir. Notaba como poco a poco todo mi calor se veía reducido por tinieblas de hielo que llegaban a calarse en mis huesos. Sin embargo, no podía retirar la mano. Era una sensación estremecedora de la que no podía desprenderme que hacia, a su vez, que me fuera acercando más y más hasta quedar pegada a la roca.
Inerte, descorazonado, oscuro pozo sin fondo... y no podía alejarme de él. Lo acariciaba ¿intentando comprender?, quizás. Lloraba ¿por la extraña forma en que transmitía aquel sufrimiento?, a lo mejor. No sabría describir mis emociones. Eran demasiadas, confundidas, desordenadas...
Cálido, corazón latiente, luz al final del túnel...y no podía separarme de él. Lo acariciaba ¿por esa sensación tan familiar?, quien sabe. Lloraba ¿porque la soledad que me invadía se iba? No, eso no; los sentimientos que ahogaban mi corazón eran contradictorios. Pero ¿por qué?... seguía siendo mi pregunta. Una pregunta a la que le faltaba su respuesta.
De repente algo cambió; vacío, todo lo que sentía y nada a su vez. Me había separado y me encontraba como en un principio: alargando mi mano temblorosamente para tocar el muro. Frené en seco mi acción y me quedé quieta,muy quieta. ¿Cómo podía ser posible? ¿Comenzando otra vez?

sábado, 8 de octubre de 2011

Capitulo3

Apreciados astrónomos han dedicado toda su vida en la ardua labor de estudiar el Sol y, en cada avance o descubrimiento, se confirma cada vez más que es cuestión de décadas, años o quizá meses que nuestra estrella desaparezca consumida por el sol y la vida. Es por esto por lo que se ha tomado la decisión de crear o hallar otra estrella U otro universo para poder seguir existiendo y creando historia. Espero que esto llegue a un futuro lejano en el que la vida todavía tenga un papel.
Otnel, reconocido científico a nivel mundial, fue quien propuso la teoría que nos da esperanza, pero también es la persona a la que se le ha encomendado la tarea de reinventar el sustento de nuestra existencia presente y futura. Sus avances, de momento, son casi imperceptibles pero imprescindibles para su trabajo. Éste,  igualmente, es vital para nosotros, por lo que todos ponemos nuestro esfuerzo y empeño en facilitarle su tarea ayudándole en todo aquello que necesite (aportándole los mejores materiales, instrumentos y herramientas posibles, las máquinas más innovadoras...

viernes, 30 de septiembre de 2011

Capítulo 2

Todo comenzó el día que Polaris, aquella preciosa estrella del firmamento que guiaba a marineros, viajeros y andantes señalando al norte, murió. Ya que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma, la expiración del cuerpo celeste dio lugar al mayor agujero negro jamás conocido, el cual se fue tragando todo a su alrededor a excepción del Sistema Solar. No hay datos, fechas, hechos... que nos revelen el por qué de la existencia de nuestro sistema, solo podemos creer en teorías no demostradas cuyo razonamiento nos convence más o menos de lo sucedido por aquel entonces. No es que haya pocas, en realidad hay infinitas, pero solo algunas de ellas  pueden llegar a explicar y dar respuesta a todas las dudas manifestadas hasta hoy día. Aún así de esas pocas teorías solo una es capaz de dar sentido completo a algo ya desaparecido pero todavía tan presente; "Gracias a los campos magnéticos, creados por el hombre para sobrevivir en el espacio, el agujero negro sufrió un cambio en su naturaleza destruyendo, a nivel molecular, su estructura. Hecho que provocó que la nada se destruyese a sí misma".
Sea verdad o sea mentira, es la base de nuestra esperanza por lo que nadie se ha atrevido a rebatirla. Si la han intentado modificar, cambiar en agún aspecto en concreto... pero jamás a desmentirla.
Así es como comenzará el final del universo mismo, y me temo que estaré tan presente como cualquiera de las personas que me rodean en este catastrófico acto. Me llamo Clávitro y soyjunto con mi tripolación el único vestigio d vida humana que queda.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Introducción

Diario del capitán:                                                                 9 de marzo de 3032
Hoy, como casualidad o destino, solamente queda una estrella: el Sol. No sé, ni se sabe cuánto más durará, pero me temo que no será mucho tiempo. Ya ha crecido tanto que ha destruido Mercurio, Venus, la Tierra y Marte, con lo que en estos momentos nos encontramos en Urano. Gracias a la atmósfera artificial que hemos creado, y al abastecimiento de agua natural que se ha producido, podemos vivir en un planeta diferente del que proviene la vida misma.
Según antiguos documentos, datados en los años 2011 y 2500, se afirma que es a partir de este momento cuando el sol comenzará a menguar dejando el vacío que anteriormente estaba ocupado por los planetas hoy día destruidos. Hay tripulantes a bordo de esta nave, Nébula, que todavía albergan esperanzas, y creen que algún día se descubrirá un nuevo sustento para la vida. Pero yo, por mucho que me cueste admitirlo y reconocerlo ya no sé qué creer o a qué atenerme para mantener vivos nuestros ideales.