lunes, 21 de mayo de 2012

¡¡ A vosotros/as !!

fromdreamstothesky.blogspot.com 
Me dirijo a todos los que me leeis (o por lo menos mi blog) para deciros que he cambiado de blog. La dirección del principio es la nueva, y como explicación quiero decir que es por el caracter lugubre, desolado y triste que le he aportado. Como renovación de mi misma, se podria decir, he decidido empezar desde cero. Espero que os guste y que continueis aportando vuestros comentarios y diferentes puntos de vista. GRACIAS.

jueves, 12 de abril de 2012

Necesito llegar

Dormida e inconsciente todo parecía en calma, pero en mi interior la tensión del momento se desataba por momentos. Aun con los ojos cerrados se podía apreciar todo lo que se movían, sin sentido determinado, arbitrariamente intentando seguir la estela de algo jamás existido.

Corría sin mirar atrás. Calles tras calles se iban sucediendo a ambos lados de mi sin cambiar de aspecto. Sí de nombre, sí de lugar, pero todas iguales: oscuras, frías y desiertas. Como en una ciudad fantasma todo era de color gris. Ese gris que solo cambia de tonalidad con la claridad del cielo y la ausencia del sol (oculto tras un denso manto de nubes.) Mi respiración era acelerada, insistiendo en ser cada vez más pesada y necesaria. Necesitaba oxígeno, lo anhelaba... era la única forma de llegar. Sin embargo cada vez era más silenciosa. Contrariamente a lo que suele suceder al no podre contenerla, se iba perdiendo más y más en el aire o el vacío de los alrededores viéndose sustituida por los latidos de un alocado corazón. Siendo una parte del cuerpo tan indispensable como el cerebro, parecía querer salirse de mi pecho. Levando nutrientes a los músculos en la desenfrenada carrera emprendida tan desesperadamente. Sin fuerzas, agotadas en el comienzo del "sprint", las intentaba sacar de cualquier rincón de mi ser. 
El 23 de Febrero, yo tendría que llamar en las tres cabinas telefónicas antes de transcurridas las tres horas después de las once  de la noche.  
Eso era lo realmente importante, lo indispensable, lo que en verdad urgía en aquellos momentos. Era lo único que tenía que pasarse por mi mente. Pero el miedo es una de las armas más potentes contra las personas o uno mismo. Por miedo o por amor cometemos estupideces, por miedo o desesperación llegamos a límites insospechados, por miedo o cobardía vendemos al prójimo en nuestro propio beneficio. Pero solo por miedo, ya sea a defraudar a alguien o a sí mismo, por perder a quien más quieres, por perder lo "que es tuyo"... solo por ello somos capaces de las mayores atrocidades o de los mayores sacrificios personales.

martes, 14 de febrero de 2012

Gritar

"Viento, aire en movimiento.  Suave brisa de la mañana. Ráfaga de mis sentimientos... Encima de la colina todo es mágico. Todo tiene sentido, todo está en su sitio, uno se complementa con lo otro. Es el remanso de aquella paz lo que más me llena. Ese recuerdo grabado a fuego en la mente, en el corazón, en el alma desde que era pequeño es lo que nos hace disfrutar de la vida. Nos da la felicidad que tanto anhelamos y nos permite ver nuevos horizontes. Las laderas están ya cubiertas de hierba y los árboles empiezan a florecer. El invierno ha sido duro, pero tiene su recompensa"

Jamás olvidaré estas palabras. Eran de su puño y letra, escritas con  sinceridad y emoción contenida. Recogían todo lo que le pasaba por la cabeza en aquellos instantes. Y pensar que no iban dedicadas al resto del mundo... me partió el corazón. Nunca fue mi intención desvelar sus secretos. Nunca pensé que en su rostro se dibujaría el dolor por el mero hecho de mencionarlas. Rasgaba de dentro a fuera todo mi ser el haber sacado a la luz algo que, a su entender, "nunca debería ser desenterrado"
Desde pequeña había subido a esa colina, pasado por sus laderas estuviesen yermas o llenas de vida, hubiese hecho calor, frío, tormenta... La había pasado por alto del paisaje más de mil veces, y sin embargo para él  era algo imprescindible. Este pensamiento me hizo sentir mal. Me dolió tan en lo profundo que dos indiscretas lágrimas rodaron por mi mejilla y, aun conteniendo las demás, casi no fui capaz de devolverle el cuaderno en el que estaba todo escrito.. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios y me consoló, pero mi interior seguía destrozado.
Volví la cabeza al escuchar mi nombre. Fue un acto reflejo, pero cuando volvía a buscarle con la mirada ya estaba alejándose. Simplemente acudí a la llamada procedente de mi casa y le di la espalda. Por dentro todo era todo y nada... no sabía qué era y qué no. Subí a mi cuarto y me encerré. Solo así me di cuenta de que necesitaba gritar, soltar todo lo que tenía dentro, deshacerme de ello cuanto antes y "olvidar" todo cuanto antes. Sin embargo todo quedó como en un principio; en silencio.

domingo, 22 de enero de 2012

Espejos

Siempre he temido al hielo. No porque sea frío, no porque se dé en lugares algo perdidos (a excepción de  los congeladores) sino por la posibilidad de que se deshiciesen o rompiesen bajo mis pies. De repente esos miedos turbaron más que mi mente y sin querer me quedé paralizada. No respondía a mi alrededor, ni siquiera a mis pensamientos, solamente me quedé clavada al suelo por los pies. Horas, días... eternidad.... no podía ser menos tiempo  el que había permanecido inmóvil, sin embargo debieron ser décimas de segundo, todo estaba igual. Ni más distancia, ni menos respecto a los de delante, así que sacudí la cabeza, alejé todo pensamiento de mí y continué con mi espléndida sonrisa en la cara.
En un principio estábamos rodeados de árboles, algo lejos, pero allí estaban. Ahora, por el contrario, solo había hielo desde el horizonte hasta nosotros y viceversa. Como el paisaje comenzaba a resultar monótono empezé a jugar con las grietas del hielo. Como cualquier niña de cinco años jugando con las rayas del suelo, yo esquivaba las del la placa helada de agua que se encontraba debajo de mí. Cada vez más largas, mayores, más anchas... me resultaba más difícil zafarme de ellas por lo que involuntariamente empecé a saltar hasta que la presión cedió. 
Todo pasó muy rápido. El hielo, castigado por el calentamiento global y mi descuido se quebró dejando paso a un boquete que daba a parar directamente al agua. Me hundí. Sorprendida por el azar no reaccioné a tiempo pero conseguí nadar hasta uno de los bordes. Resvalaban. Volví a caer. Jack llegaba. No había tiempo. Me perdí. Desde debajo del hielo todo parecía un muno a parte, un refejo en el espejo. Nunco volví a ver la luz del sol.